La noche ha sido larga y el agua no ha dado un solo respiro a Dénia. Las precipitaciones que han descargado de forma ininterrumpida durante toda la madrugada ya se dejan notar con fuerza en la red viaria, donde los primeros puntos negros han empezado a saturarse a primera hora de este miércoles. Con los barrancos al límite de su capacidad y la tierra incapaz de tragar más líquido, el tráfico en las zonas más bajas de la ciudad se ha vuelto impracticable.
Fuentes municipales acaban de confirmar el cierre de varias arterias secundarias que suelen convertirse en auténticas trampas cada vez que arrecia el temporal. En estos momentos se encuentra totalmente prohibida la circulación en el camí del Llavador, el camí de l’Alberca y el camí de la Bota, tres trazados rurales donde las balsas de agua hacen imposible el paso seguro de vehículos. La misma suerte ha corrido el camí Fondo, que permanece clausurado por la acumulación de lluvia sobre la calzada.
A estos cortes se añade la intervención en el Grupo San Andrés, donde la Policía Local ha decidido cortar el acceso por pura precaución. El objetivo aquí es doble: proteger a los conductores y evitar que el oleaje que generan los coches al cruzar las zonas inundadas termine introduciendo agua en los bajos y cocheras de las viviendas cercanas.






