Por si no fuera suficiente con el agua que cayó ayer por la tarde-noche en Dénia y la Marina Alta, un error mecánico provocó una retención de más de dos horas en el peaje de entrada a Dénia.
Las barreras no se levantaban y a pesar de que los afectados solicitaron la ayuda de los empleados, no se subieron las barreras por orden de los jefes. Se vivieron momentos de muchos nervios entre conductores y empleados, hasta tal punto que uno de ellos sufrió un infarto y cayó desplomado.
Por suerte, entre los conductores atascados se encontraban un médico y una enfermera que le atendieron de inmediato, y minutos después una ambulancia lo trasladó al Hospital Marina Salud.
Ante la tensión que se respiraba en el peaje, tuvieron que intervenir agentes de la Guardia Civil de Tráfico, que ordenaron la inmediata apertura de las barreras para hacer fluir el tráfico.





