Imagina la calle Marqués de Campo tomada por la música. Gigantes avanzando en fila, cabezudos bailando, familias enteras siguiendo el paso como si el desfile las arrastrara. Y, cuando todo desemboca en la plaça del Consell, empieza el momento de los nervios: llega cada grupo, lo presentan por el micro, entra, se luce… hasta que, por fin, todos los gigantes se juntan para un baile conjunto.
Y entonces, como si alguien hubiera cambiado de pantalla, se apartan.
Porque lo que viene después es lo que de verdad quieren que se quede grabado: la entrada de todas las bestias reunidas —no un dragón suelto, sino un bestiar de muchos tipos: dragones, sí, pero también figuras como la mulassa, la cucafera o l’Àliga— escupiendo fuego como en un correfoc. Una apoteosis final pensada para que la plaza no sea solo un final de recorrido, sino un «¿pero qué está pasando aquí?».
Los guardianes de lo que podría olvidarse
Para entender por qué este encuentro les ilusiona tanto, hay que entender quiénes son.
Dianium Dansa no es «un grupo que baila». O, mejor dicho: baila, sí, y mucho, pero su papel en Dénia va más allá. Son los que sostienen una parte del folklore cuando el folklore se vuelve frágil. Los que pelean cada año por reclutar gente para el Corpus, por mantener repertorio, por ensayar, por pagar a la maestra, por llevar a la calle una tradición que, si no se trabaja, se evapora.
Ellos mismos lo dicen sin dramatismos, como una verdad asumida: la adolescencia se traga a mucha gente, la universidad se la lleva, la vida la dispersa… y cuando una generación empieza a bailar bien, a veces se marcha. Y aun así, siguen. Porque —aunque no todo el pueblo baile— al menos el pueblo reconoce que eso existe. Que eso es suyo.
Hoy el proyecto lo encabeza su presidente, Manolo Mahiques, pero la chispa inicial del Aplec —la idea y el empuje— nace de Celia Roselló, secretaria de la entidad.
El drac de Dianium Dansa: municipal, pero ya es de la gente
Si has visto alguna vez al dragón en Dénia y has pensado que es «de toda la vida», ojo: su historia es más reciente, pero tiene raíz.
Según cuentan, el Ayuntamiento lo mandó hacer en 2012 para conmemorar los 400 años del título de ciudad (1612). Está concebido como réplica de un drac documentado que se sacaba en Dénia en aquella época, incluso en colores. Ese mismo año ya apareció en la Mostra Folclòrica y, al siguiente, dio el salto al Corpus. Desde entonces, aunque sea municipal, lo «vive» quien lo porta: por dentro, con calor, con peso, con la visión recortada y con esa sensación que engancha cuando escuchas a la dolçaina y ves a los más pequeños y pequeñas venir a buscarte.
Esta experiencia —la de estar dentro del personaje y notar cómo el público reacciona— es justo lo que quieren multiplicar con el Aplec de Bestiar i Gegants. Pero a otra escala.
Un aplec «de los de aquí»… con cosas que aquí casi no se ven
En Dénia se han visto figuras, y el drac sale en momentos señalados. Pero lo que quieren ahora no es repetir lo conocido. La novedad está en juntarlo todo en un mismo evento: gigantes, cabezudos y bestiar. Es decir, no hacer «un encuentro de gigantes» por un lado o «uno de bestias» por otro, que es lo habitual, sino traerlo todo en una misma jornada.
Y, sobre todo, añadir el ingrediente que aquí no es habitual ver: el fuego.
Lo que se vería, si sale como lo imaginan: un desfile con decenas de figuras y, en la plaça del Consell, presentaciones por micro, baile conjunto de gigantes y, después, un gran cierre con todas las bestias reunidas escupiendo fuego, tipo correfoc.
Domingo 11 de octubre: una fecha con intención
La fecha que manejan es el domingo 11 de octubre, pensando también en que el día siguiente es festivo y eso facilita que los grupos puedan venir de fuera sin ir a contrarreloj.
A partir de ahí, el guion está claro: durante el día, montar una exposición de figuras en la Glorieta del País Valencià para que la gente pueda verlas de cerca y no solo «a la carrera» mientras pasan. Por la tarde, el desfile por Marqués de Campo con final en la plaça del Consell, donde la llegada no sea silenciosa: micro, presentación y entrada uno a uno.
Primero, el baile conjunto de los gigantes. Y luego, el cambio de tono: se apartan y dejan el centro a todas las bestias reunidas, con el fuego como protagonista.
Cuatro grupos confirmados y un objetivo ambicioso
A día de hoy, cuentan que ya tienen cuatro grupos confirmados. Y su aspiración es llegar a 10 o 12 (aunque también reconocen que con 7 el evento ya sería potente). Como referencia, mencionan a Ontinyent, con ocho gigantes y cuatro bestias.
Y es ahí donde se entiende por qué hablan de algo «impresionante»: porque, si la suma sale, el desfile puede convertirse en una imagen muy difícil de ignorar. Dénia, de golpe, con una densidad de personajes que normalmente solo se ve en encuentros muy especializados.
El otro lado del sueño: permisos, infraestructura y patrocinio
Organizar no es solo imaginar. Están moviendo el proyecto con el Ayuntamiento (Cultura, Alcaldía, Protocolo) y perciben predisposición, aunque también notan lo de siempre: presupuestos apretados, condiciones, burocracia.
Por eso mismo, están buscando patrocinio: empresas que ayuden a sostener un evento que no se levanta solo con ganas. En una ciudad con un calendario cargado, su reto es que el Aplec no sea «una cosa más», sino una cita distinta.
Si sale, será mucho más que una fiesta
En el fondo, el Aplec de Bestiar i Gegants no es solo un día de figuras y fuego. Es también un recordatorio de lo que lleva años haciendo Dianium Dansa: mantener viva una parte del patrimonio popular cuando no siempre es lo más fácil, lo más visible o lo más rentable. Sacarlo a la calle. Enseñarlo. Defenderlo sin ponerse solemnes. Y hacerlo con la convicción de que, si no lo haces, un día te das cuenta de que ya no queda.
Por eso este proyecto tiene algo de declaración: «Aquí estamos. Y queremos que lo veáis».
Y, si se cumple la imagen que pronostican —Marqués de Campo llena, la plaça del Consell convertida en escenario, el micro presentando, el baile conjunto de los gigantes y, después, todas las bestias escupiendo fuego— entonces sí: Dénia no solo bailará. Dénia rugirá.















Genial!!!
Y debería ser más a menudo, se están cargando la personalidad de Dénia, por lo menos que nos quede el folklore y respeto al pasado
Dénia té que estar orgullosa i molt agraida a Vicenta ,Manolo Mahiques i altres, per tan bona i sacrifica faena. Vos done la enhorabona per tot alló que esteu lluitant per la cultura Deniera i mes a mes de forma desinteresada. Una forta abraçada i