Dénia, octubre de 1895. Un nuevo edificio se erguía en la prolongación de la calle Campos ante la mirada de los más curiosos. Un lugar que sería de gran relevancia para la ciudad, y por el que miles de niños y adultos pasarían para fantasear, divertirse y descubrir nuevos mundos. Nacía el Teatro Circo de Dénia.
El Teatro Circo acogió todo tipo de espectáculos, pero sin duda uno ellos destacó entre el resto, ya que marcó un hito en la historia de la localidad: el cine, el primero de la ciudad. El séptimo arte había llegado a Dénia y viviría allí sus años de esplendor.
La historia de este cine no se conocería si no fuera por la labor de Toni Reig y Miquel Crespo, autores del libro Dénia, ciutat de cine. Los investigadores explican a Dénia.com que se trató de un trabajo de años y que partieron de la colección de prospectos de cine de Miquel, que cuenta con unos 10.000 folletos de películas del siglo pasado. Ambos disfrutaron del Teatro Circo, aunque Miquel más que Toni, debido a la diferencia de edad.
Diseño y transformación
Su nombre original no fue ese. «Circo Ecuestre», así es como lo bautizó el carpintero encargado de su construcción y propietario del lugar Esteve Pérez Contrí, quien lo creó con la idea de presentar una función fija de caballos, además de un espectáculo circense. De hecho, era en la calle Colón donde se situaban las cuadras. Pero, ¿cómo es que lo construyó un carpintero? La respuesta está en que la estructura se hizo de madera; un esqueleto con forma redonda bajo un gran techo que recuerda a las carpas de los circos tradicionales.
Sin embargo, el potencial del teatro no podía quedar ahí, el edificio estaba destinado a algo más grande. Es en 1925 cuando comienza un ambicioso proyecto bajo el nombre Gran Teatro Circo, que abriría una nueva posibilidad de entretenimiento, el cinematógrafo. Este aparato, inventado en 1895 por los hermanos Lumière, no se popularizaría internacionalmente hasta los años 20.
La reforma del lugar supuso la creación de un nuevo espacio, que distó mucho de la idea de ensueño que llevaba el arquitecto Alfonso Garín (encargado del proyecto), así que solo se denominó Teatro Circo. Se mantuvo la mitad de la estructura de madera, las columnas en semicírculo y la forma redonda.
Fue entre 1943 y 1944 cuando sufrió una transformación más evidente que supondría la creación de un gran escenario con dos filas de palcos laterales y una platea de 700 butacas, además de gradas al fondo. Esta capacidad se amplió y en 1952 el Teatro Circo presentaba 12 palcos, 536 butacas, 106 localidades de preferencia y 300 de general. Ante la prosperidad del negocio, en 1957 se retiraron los palcos para aumentar el número de butacas.
«Tenía dos escalones a la entrada, bajabas y ahí estaba toda la cartelera de la semana. Y había dos puertas, una para el patio de butacas y otra para general y delantera» -describe Miquel Crespo, quien añade- «había una verja de palos de madera que partía las secciones, como si estuvieras en prisión: podías hablar con los de butacas, pero los palos no te dejaban pasar».
Miquel también rememora que existían tres butacas reservadas: una para el alcalde (que era doctor), la mujer (que era dentista) y Rosalía, la enfermera. «Muchas veces no iban al cine, pero nadie se atrevía a sentarse ahí».
Ambos expertos recuerdan uno de los elementos principales del lugar: el imponente telón del gran escenario.
Bienvenidos al show
No había un espectáculo que se preciara que no pasase por el Teatro Circo. El circense, evidentemente, fue el show estrella de los primeros años, cogiendo mayor fama el número del domador de caballos.
Sin embargo, pronto fue el teatro el foco central. Por una parte, participaban profesionales, como la actriz Tina Gasco que ofrecía una obra en 1960. Y tampoco faltaban los aficionados: tanta era la pasión de los dianenses por la actuación que hasta cuarenta personas formaron la Ronda de la Marina en 1962 y representaron la obra La bomba de Baluba.
Incluso allí era donde tenían lugar los mítines políticos antes de la Guerra Civil, donde se celebraban las presentaciones de Fallas… era un lugar dispuesto por y para los ciudadanos que lo requirieran.
Conciertos, obras de teatro, show de variedades, hipnosis… todo tenía cabida en el Teatro Circo, que además contó con la presencia de algunas estrellas del siglo XX. Por ejemplo, en 1949 actuaba Antonio Machín con Melodías de Color, la vedette Mary Francia como cabeza de cartel de Buscando una estrella en 1961 o el Dúo Dinámico daba un concierto en 1963.
El cine llega a Dénia
Pero el acontecimiento estrella fue la llegada de la gran pantalla, predecesora de tantas otras que luego aparecieron en Dénia, como la del Palacio Sol o el Salón Moderno. A Dénia llegaban todos los grandes éxitos del séptimo arte.
En 1896 se creó el primer programa de cine de Dénia del Teatro Circo bajo el título «Cinematógrafo Lumiére». En él aparecían una serie de cortos de cine mudo como Carnaval en París o Maniobras de Caballería. Por aquel entonces se podía disfrutar de doce proyecciones por el precio de 0,15 céntimos.
El nuevo fenómeno del cine sonoro llegó a Dénia en 1931 con la película El Hombre Malo. Este nuevo tipo de películas trajo consigo las primeras estrellas de la comedia. Así el Teatro Circo anunciaba en 1935 la película Fra Diavolo con los actores Stan Lauren y Oliver Hardy, más conocidos como «el gordo y el flaco». También llegaron las grandes producciones de la época dorada de Hollywood, como Ben-Hur, que se estrenaba en 1933.
Durante los años de la Guerra Civil el cine batió récords de asistencia, ya que la gente necesitaba evadirse de la realidad. Muchas de las películas estaban promovidas por los sindicatos, que pretendían hacer llegar sus ideas a la población, como Tempestad sobre Méjico, proyectada el 26 de diciembre de 1936. Además, el Teatro Circo, al igual que otros cines, proyectaba los partes de guerra para mantener a los dianenses informados del conflicto.
El Teatro Circo durante el Franquismo
Tras la guerra, la censura estaba presente: «Las películas italianas y alemanas eran las únicas que entraban recién estrenadas, las americanas tardaban cuatro o cinco años en llegar a España», explica Miquel.
Las categorías de películas eran «para menores, para adultos, mayores con reparos y gravemente peligrosa».
«Cuando se estrenó Gilda (una película que se rumoreaba que era de destape), yo iba a un colegio religioso, y el hermano Carlos -que en gloria esté- nos prohibió que pasáramos por delante del cine y miráramos las fotografías», relata Miquel riendo.
Además, Toni resalta que existían diferencias entre provincias a la hora de estrenar películas en el siglo XX: «una película que llegaba a Madrid en el 53, podía tardar varios años en estrenarse en Dénia».
Sin embargo, no dejaron de estrenarse películas de fama mundial como Casablanca (que llegaba en 1947 a Dénia) o Lo que el viento se llevó (1953). Fueron un sinfín de títulos los que pasaron por la localidad hasta que el cine cerró sus puertas.
Decadencia
El Teatro Circo pasó por muchas manos a lo largo de los años, entre ellas, las del conocido Alfonso Guixot Guixot (propietario de otros cines). Este dejó el edificio a su sobrino Vicente Espadas Palomares, el último propietario.
Los años de esplendor finalmente llegaron a su fin. En los años 60, el cine presentaba una decadencia de las instalaciones, con humedades y desperfectos. Finalmente, Espadas decidió vender parte de este y después fundaría los Cines Condado.
La última función tuvo lugar el 22 de mayo de 1966 y el día 29 el mítico Teatro Circo, que tanto había hecho disfrutar a los espectadores dianenses, decía adiós para siempre.













Cinema is really missing in Denia and we should look at the example of Javea with their thriving cinema. Little to do here in bad weather.
Aquí se habla español y valenciano, si quieres que te entienda la gente. Cuando voy a gran Bretaña no se me ocurre escribir en una web en español o valenciano, pues lo que pretendo es que conozcan mi opinión. Lo siento pero Denia no es la Gibraltar ocupada.
Gracias por estos artículos tan interesantes que nos hacen descubrir la historia de Denia . Si cuanto añoramos nuestro cine de toda la vida en marqués de campo
La ciudad deberia contar con un auditorio donde ofrecer, teatro, cine, espectaculos, conferencias, etc. Es llamativo que hace tantos años hubiese instalaciones como la del reportaje y hoy en día no contemos mas que con el pequeño salon del centro social. Creo que la ciudad deberia plantearse su necesidad. Hay muchas pequeñas poblaciones a nuestro alrededor que tienen auditorios muy decentes,. Que en Denia no contemos con uno adecuado con la importancia de la ciudad parece increible
Denia necesita un Cine y un Teatro -Auditorio.
También necesita el Tren de Gandía.
Una Estación de autobús decente no vendría nada mal.
Pero sobretodo lo que necesita Denia es una mejor política.
Lo has cuadrado majo. Tengo 60 años y Denia ha cambiado muchísimo como es normal, pero que no haya ni un cine auditorio es de traca. Lo de la estación ¿? de autobuses una vergüenza, lo del tren una quimera histórica. Nos sobra restaurantes y debería de haber una moratoria constructora pues esto se nos ha ido de la manos, gracias a unos políticos avidos de cobrar impuestos como locos.