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Siete años y medio sin comer: la utopía de comprar una vivienda en Dénia con un sueldo local

J. Justo Moncho

Periodista
08 de marzo de 2026 - 08:01

Caminar por Dénia permite observar una ciudad vibrante, pero tras los escaparates de las agencias inmobiliarias se esconde una cifra que quita el aliento. Un residente de Dénia necesita hoy exactamente 7,68 años de su renta neta íntegra para poder adquirir una vivienda en el municipio. Es una estadística fría que, traducida a la realidad cotidiana, significa que una persona debería dedicar cada céntimo que gana, sin gastar en comida, ropa o suministros, durante casi una década para poder llamar «mía» a una propiedad.

Este indicador del esfuerzo financiero no ha dejado de crecer. Si echamos la vista atrás, en el año 2015 el esfuerzo era de 5,95 años. El salto hasta los niveles actuales refleja una tensión en el mercado que parece no haber tocado techo, situándose muy por encima de los 6,56 años que se registraban apenas en 2023. La pregunta que surge de forma natural al observar estos datos del Portal Estadístico del Notariado es evidente: ¿quién puede permitirse comprar hoy en Dénia?

Un perfil de comprador que peina canas y habla otros idiomas

La realidad del mercado dianense ha dictado sentencia: el comprador medio ya no es el joven que busca independizarse. La edad mediana de los compradores se sitúa en los 53 años. De hecho, los menores de 31 años apenas representan un testimonial 3,23% de las operaciones realizadas durante el pasado año. El grueso de las llaves acaba en manos de personas de entre 51 y 60 años, que suponen casi un tercio del total de las transacciones.

Esta elitización del acceso a la vivienda no es solo generacional, sino también geográfica. Aunque los nacionales (que no todo locales) siguen ostentando el 53,13% de las compras, la presión del comprador extranjero es asfixiante para el bolsillo local. Un 46,87% de las viviendas vendidas terminan en manos de ciudadanos foráneos, liderados por los residentes de los Países Bajos (casi un 20% del total extranjero), seguidos de cerca por alemanes, polacos y británicos. Para muchos de ellos, los precios de Dénia son competitivos comparados con sus países de origen, pero para el trabajador que cobra una nómina en la Marina Alta, los 2.863 €/m² de media son una barrera infranqueable.

El importe medio de una vivienda en el municipio se ha estabilizado en los 299.210 euros. Es una cifra que asusta si tenemos en cuenta que la mayoría de estas operaciones, concretamente el 72,64%, corresponden a vivienda de segunda mano. No estamos hablando de villas de lujo de nueva construcción en lo alto del Montgó, sino de la tipología dominante: pisos (82,2% de las ventas) con una superficie media de 105 metros cuadrados.

El encarecimiento constante: una subida del 13,8% en doce meses

Si alguien esperaba que el mercado se enfriara, los datos de 2025 han sido un jarro de agua fría. Los precios han experimentado una tasa de variación anual del 13,83%. Es un crecimiento vertiginoso que se suma a la espectacular subida del 18,17% que ya se vivió en 2024. Esta escalada constante de precios genera un efecto de «expulsión» del residente local hacia municipios del interior de la comarca, donde el suelo todavía permite un respiro. De momento.

Como se señala en diversas fuentes especializadas, el rostro de quien se queda con las llaves en Dénia ha cambiado definitivamente. Las estadísticas muestran un volumen total de 1.977 compraventas en el último año, con picos de actividad en meses como septiembre y febrero. Sin embargo, esta vitalidad comercial no se traduce en bienestar para el ciudadano de a pie, que ve cómo la ciudad se transforma en un producto de inversión. «Ni jóvenes ni locales», esa es la frase que resume el sentir de una población que observa cómo su derecho constitucional a una vivienda digna choca frontalmente con la ley de la oferta y la demanda internacional.

Dénia se enfrenta al reto de no morir de éxito. La belleza de su costa y su calidad de vida atraen capital, pero a un coste social elevado. Si la tendencia continúa y el esfuerzo necesario sigue alejándose de los estándares recomendados por los economistas —que suelen situar el límite saludable en los 3 o 4 años de renta—, la capital de la Marina Alta corre el riesgo de convertirse en un parque temático residencial donde los dianenses solo estén de paso para trabajar, pero nunca para dormir.

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Clasificado en: Economía, Vivienda
Deja un comentario
  1. Progre dice:

    Y para qué quisiera comer pudiendo tener una vivienda digna?
    Viva la progresia!!!!!!!!!!!!!!

  2. jota dice:

    El calculo es coorecto ?? Cuantos denieros ganan mas de 2600€ de renta neta integra al mes ????

  3. Jopelin dice:

    Siete años y medio.Justo los que lleva Sánchez en el gobierno y que iba hacer “tropecientas mil viviendas”
    Ah! el Ayuntamiento no sé las que iba hacer,que también llevan los mismos esos años en la Alcaldía