Para cualquier dianense, el final de Las Rotas es un lugar sagrado de calma y salitre. Sin embargo, pocos conocen que el Restaurante Mena, ese vigía incansable frente al mar, nació de lo que su gerente, Diego Mena, define como un “rebote” del destino. La historia no empieza bajo el sol, sino bajo el agua y el barro de las trágicas riadas de 1957.
Antes de esta fecha, la familia regentaba el bar-restaurante Monterrey en el casco urbano de Dénia. Pero el desastre natural trajo consigo un revés personal: un percance de salud “muy, muy grave” que dejó al patriarca de la familia al borde del final. Diego recuerda con solemnidad que aquel ciclo se dio por cerrado, alejando a la familia de los fogones por un tiempo, hasta que ocurrió lo que él mismo califica como un “milagro”: la recuperación de su abuelo y su regreso a la vida activa.
Un acantilado indomable y un merendero de cañizos
Dos años después de aquel oscuro 1957, el abuelo, un hombre “muy de ver terrenos y compartir con amigos”, puso sus ojos en un rincón donde terminaba el camino y empezaba el abismo. Lo que hoy es un salón acristalado con vistas privilegiadas, era entonces un acantilado salvaje de roca viva. Diego Mena recuerda perfectamente cómo el terreno presentaba hasta tres alturas diferentes, un relieve que se fue domando y equilibrando con el paso de las décadas.
En sus inicios, el lujo era la sencillez absoluta. El Mena comenzó como un “merenderito de cañizos”, una estructura efímera con apenas una pequeña zona cerrada para resguardar los enseres. En aquel escenario, la cocina era un acto de valentía: “las paellas y todo se hacía al exterior”, evoca Diego. Los cocineros trabajaban rodeados de cañizos, luchando contra las llebechás de verano, esos vientos que hoy refrescan a los comensales pero que entonces desafiaban cada fuego.
La esencia que el tiempo no ha osado tocar
Con el éxito del merendero llegó la necesidad de profesionalizar el espacio. Fue entonces cuando se decidió levantar el restaurante actual, cerrando el perímetro que hoy conocemos como el comedor principal. Para Diego Mena, el valor de este lugar reside en su fidelidad a sus raíces: la ubicación de la barra, la cocina y ese salón principal no se han movido ni un centímetro desde que se construyeron sobre la base de aquel almacén original.
Hoy, al sentarse en sus mesas, el cliente no solo disfruta de la gastronomía dianense; ocupa el espacio de un milagro familiar que supo transformar una tragedia en el centro de Dénia en un balcón eterno frente al azul de Las Rotas. Como bien dice Diego, el restaurante es el testimonio vivo de una familia que supo “moverse” y encontrar la belleza en el borde de un acantilado.
Contacta con Restaurante Mena
| Final de Les Rotes (Dénia) Ver en Google Maps | |
| 965 78 09 43 | |
| De lunes a jueves y domingos, de 10:00 a 20:00h. Viernes y sábados, de 10:00h a 23:00h. | |
| restaurantemena.es | |
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