Las celebraciones y el uso recreativo de la pólvora han vuelto a dejar una huella negativa en los espacios públicos de Dénia. El Ayuntamiento ha denunciado públicamente el estado en el que han quedado algunos elementos de los parques infantiles tras sufrir las consecuencias del uso irresponsable y vandálico de la pirotecnia durante las pasadas Fallas. La imagen más impactante se localiza en la Plaça Jaume I, donde uno de los juegos infantiles ha quedado parcialmente calcinado por el efecto de los petardos.
Daños en el mobiliario y áreas de recreo
Este incidente en la Plaça Jaume I no es un hecho aislado en el balance de daños recientes. Apenas veinticuatro horas antes, se notificaba un nuevo desperfecto en la fuente del Parc Chabàs, una infraestructura que ha sufrido repetidas averías y actos vandálicos en los últimos tiempos y que, en esta ocasión, volvió a verse afectada por la explosión de un petardo.
Estos anuncios del consistorio coinciden con las advertencias lanzadas días atrás por colectivos como Dénia Cultura Sostenible, que a través de un vídeo criticaron duramente el uso descontrolado de cohetes y su impacto en la convivencia y el patrimonio público durante las Fallas de Dénia.
Desde el consistorio han lamentado que instalaciones destinadas al disfrute de los más pequeños se conviertan en el objetivo de acciones que atentan contra el patrimonio de todos. La reparación de estos elementos supondrá un coste adicional para las arcas municipales, además de dejar inhabilitados los juegos para los usuarios habituales hasta que se garantice su seguridad.
Un problema de civismo que persiste todo el año
A pesar de que el ruido y el fuego han marcado la agenda de los últimos días, el incivismo en los parques de Dénia no es un problema exclusivo del calendario fallero. La presencia de cristales rotos, colillas y otros desechos es una constante cada fin de semana en puntos críticos como la mencionada Plaça Jaume I y otros parques infantiles de la ciudad.
Este tipo de residuos, que suponen un peligro evidente para los menores que utilizan las instalaciones, reflejan una falta de respeto sistemática por los espacios compartidos. El debate local se centra ahora no solo en la regulación de la pirotecnia recreativa para evitar daños materiales, sino también en la necesidad de reforzar la vigilancia y la concienciación ciudadana para mantener las áreas infantiles en condiciones óptimas durante todo el año, independientemente de si se celebran o no eventos festivos en la ciudad.







El ayuntamiento debe denunciar estos actos pero por favor debe también tomar medidas para que tanto en las fallas como en la calle el tema de los niños y los petardos se aborde con seguridad. Me extraña bien poco lo que ha ocurrido, viendo como muchos de los padres dejan actuar a sus hijos sin supervisión o incluso la supervisión del acto se vuelve en aprobación o carcajada. Incluso advirtiendo a los padres de lo que hacen sus hijos, les llega a sentar hasta mal. Algo realmente preocupante. Una situación que se ve en cada rincón de la sociedad, están enfocados a satisfacer los deseos de los hijos, y no en los límites cívicos.