La persiana se ha bajado de forma definitiva, al menos por el momento. El juzgado ha ordenado el cierre cautelar y precinto de la supuesta asociación cannábica de Dénia que la Policía Nacional desmanteló a principios de verano, cuando los agentes descubrieron que el local funcionaba en la práctica como un despacho continuo de estupefacientes enfocado a visitantes.
La intervención judicial se hizo efectiva el pasado 7 de octubre. Agentes de la comisaría de Dénia acudieron hasta el inmueble para notificar formalmente la resolución dictada por el juez y colocar los precintos policiales en los accesos. La medida implica el cese total de cualquier actividad en las instalaciones mientras continúe la instrucción del procedimiento y hasta que recaiga una sentencia firme.
Una tapadera naturista con venta abierta a turistas
La clausura del establecimiento culmina una investigación que arrancó en 2025 tras las sospechas que levantó el continuo trasiego de personas en la zona: clientes que entraban, estaban apenas unos minutos y salían a toda prisa. Aquel movimiento llamó la atención del vecindario y destapó lo que escondía la fachada legal. El local figuraba inscrito en el registro de la Generalitat Valenciana como una entidad dedicada al «naturismo y medicinas alternativas».
Lejos de los fines estatutarios de un club privado, los dispositivos de vigilancia confirmaron que el acceso era libre. Cualquiera podía comprar sustancias sin necesidad de estar registrado como socio, un reclamo que atrajo de forma masiva a turistas extranjeros durante la temporada estival.
Seis detenidos y kilos de droga incautada
La operación policial estalló el 6 de julio. Con la autorización judicial, los agentes registraron las instalaciones e intervinieron más de dos kilos de marihuana en cogollos, un kilo de hachís, 601 cigarros ya preparados y 670 euros en efectivo.
El operativo se saldó con seis personas arrestadas —cinco hombres y una mujer de entre 22 y 50 años—, entre quienes se encontraban el presidente y la secretaria de la asociación, además de varios trabajadores que despachaban en el mostrador. A todos se les atribuyen presuntos delitos de tráfico de drogas y pertenencia a grupo criminal en una causa que, ahora con el local clausurado a cal y canto, sigue su curso en los juzgados de Dénia.






