No, Dénia no tiene ningún volcán. Al menos, a día de hoy. Pero durante un breve periodo, una erupción en la ciudad aterrorizó a los vecinos, destruyendo para siempre el lugar y cobrándose las vidas de miles de habitantes. Estamos hablando, por supuesto, de una ficción. Pero una tan bien conseguida que la condujo hasta la misma competición de los premios Oscar.
A finales de los años 60, en 1967 concretamente, Dénia había asumido cierta costumbre a la hora de ver equipos de rodaje ir y venir. La ciudad había sido el escenario de varias películas los últimos años, por lo que una nueva grabación no era ninguna novedad. No obstante, esto no quiere decir que no se creara gran expectación alrededor de este tipo de producciones, más si provienen del mismísimo Hollywood y en la que se podrán ver caras que, aunque no sean estrellas, llegaban a ser familiares en la época.
Esta nueva producción americana que desembarcó en Dénia era Al este de Java.
Embarcando en Krakatoa
¿Qué tenía Dénia para que, nuevamente, se interesaran los estadounidenses por rodar en ella su última producción? No era por su similitud geográfica con Asia, donde tiene lugar la historia, desde luego. Más bien era por el estado poco desarrollado de sus espacios, donde la construcción todavía daba tregua y ofrecía un lienzo en blanco donde plasmar todo lo que pudiera pasar por la cabeza a los equipos de diseño. Especialmente en la zona portuaria, como ya ocurrió previamente con El capitán Jones.
Al este de Java cuenta la tragedia de Krakatoa, en el Índico, donde en agosto de 1883 el volcán Perbuatán entró en erupción, cobrándose la vida de 36.000 personas y destruyendo gran parte de la isla. Los responsables de esta cinta de catástrofes adelantada al boom del género siguieron los consejos del operador de fotografía John Cabrera, ligado a Dénia, para rodar en la capital de la Marina Alta, según cuentan los estudiosos Antoni Reig y Miquel Crespo en el libro Dénia, ciutat de cine.
Por aquel entonces, el puerto no disponía de muchas construcciones, siendo prácticamente una explanada vacía. Esto permitió que pudieran hacer uso de él a su antojo, logrando convertir la antigua lonja y sus alrededores en un mercadillo de calle asiático, con un tren que transportaba mercancía a pocos metros del agua. Todo esto ha quedado inmortalizado en la película, en cuyos primeros minutos se puede ver cómo quedó el puerto de Dénia, aunque cuesta reconocerlo.
Una película de Oscar
A lo largo del metraje, que se desarrolla casi por completo en alta mar, continúa apareciendo el litoral denier a lo lejos, al igual que el de Mallorca, donde se rodaron también algunas escenas. En esa tierra que simulaba ser Krakatoa acabó estallando el volcán, en una sucesión de imágenes que ahora a pocos convencería, pero que en el momento fue el no va más de los efectos especiales y permitió a la cinta competir en esa categoría en la aclamada gala de los premios Oscar de 1970. El galardón, finalmente, se lo llegó la futurista Atrapados en el espacio.












Aqui un enlace de catégoria
https://www.western-locations-spain.com/valencia/denia/index.htm
Querido José, tu si que eres de categoría.
Yo fui uno de los diez niños de los Maristas rescatados