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El motivo por el que la población de Dénia se salvó de la epidemia de cólera que afectó a España en el siglo XIX

Paula Márquez Bonet

Periodista
13 de octubre de 2024 - 08:00

En el siglo XIX Dénia vivió uno de sus momentos más oscuros. Cientos de personas fallecieron en la localidad debido a la expansión del cólera morbo en España. Entre 1834 y 1890 el territorio valenciano sufrió seis epidemias de esta enfermedad que provocaron miles de muertes en la zona y cerca de 800.000 en toda España. Sin embargo, hubo una razón por la que este número no fue catastrófico en el municipio, como sí ocurrió en otros lugares de la Comunitat Valenciana.

El peligro acecha

Durante finales del siglo XIX, la comarca de la Marina Alta se regía por el Marquesado de Dénia, con capital en el citado municipio. La ciudad estaba repleta de actividad: existía una gran plaza comercial y se llenaba de vida a partir de septiembre, con la apertura de los almacenes de pasas, el gran motor económico de la zona. En la localidad había más de 11.000 personas.

Los brotes en la provincia de Alicante comenzaron en 1834. El peligro provenía del sur, pero en esa ocasión tan solo llegó hasta Vila Joiosa. En 1855 llegaba otro episodio, esta vez sí, a Dénia, al igual que ocurrió en 1860, pero se desarrolló de forma leve.

Comenzado el verano de 1884 llegaron malas noticias: el sur de Francia sufría una epidemia de cólera. Ante esta situación, el 28 de junio Dénia se convertía en el centro de reunión de la Junta Local de Sanidad. Como medida de prevención se decidió controlar la entrada de viajeros y realizar inspecciones en el mercado y los establecimientos de alimentación.

Sin embargo, la enfermedad ya estaba en las tierras valencianas. A través de una embarcación proveniente de Marsella, se originó el primer foco en la provincia de Alicante, afectando a Novelda, Elda, Monòver y Elx.

En septiembre el gobernador de València trazó un cordón sanitario entre Dénia y el norte de esta para evitar cualquier propagación. Esta medida perjudicó a la economía del lugar, y ante las quejas de los ciudadanos y autoridades, el Gobierno cedió y desplazó el límite al Collado de Calp, donde se estableció un centro de control para aislar a infectados o posibles enfermos. Dénia salía airosa de la situación y se reanudaba la circulación de trenes en dirección a València.

La enfermedad llega a Dénia

Poco duraría este respiro. En 1885 llegaba el año mortal. La lluvia y las nevadas dieron lugar a unas deplorables cosechas, lo que a su vez provocó pobreza entre los ciudadanos. El hambre y la debilidad van de la mano: la baja condición física que presentaban los habitantes era el escenario perfecto para la propagación de una gran epidemia.

En mayo de 1885 se producía otro foco al norte, afectando a Xàtiva y las poblaciones de la Ribera del Xúquer. Esto provocó la eliminación de paradas de la línea de tren Dénia-Carcaixent.

El Marquesado de Dénia quedó rodeado de contagios, tanto por el sur como por el norte. Pego fue la primera localidad de la comarca en caer, en mayo.

A principios de julio se notificaron los primeros posibles casos en la ciudad dianense. A finales de mes, la virulencia era extrema y estallaba la epidemia.

Clave que explica la baja tasa de mortalidad

En este punto entra en juego el doctor Jaime Ferrán, el inventor de la vacuna contra el cólera. El experto pide permiso para vacunar a la población dianense en agosto, tal como ya había hecho en municipios como Alzira. Sin embargo, las autoridades se niegan a recibirle, aludiendo que «el Gobierno había elegido a Dénia para ser centro de experimentos».

Finalmente, a pesar de prescindir de los servicios del médico, la evolución de la enfermedad fue positiva, remitiendo el mismo mes. Tan solo fallecieron 333 personas en la localidad. Sin embargo, el cólera no afectó únicamente a la mortalidad, sino que también perjudicó las exportaciones de la pasa.

¿Cómo no se contagió la población si prescindió de la vacuna? La razón que se atribuye a esta baja tasa de mortalidad fue la separación de los riuraus del núcleo urbano. Allí se concentraba parte de la población entre julio y finales de octubre por la escaldà de la pansa. Por tanto, al estar disgregados, los dianenses fueron menos propensos al contagio.

El cólera no acabó ahí. En 1890 empezaron a surgir nuevos casos en Dénia. La diferencia es que en esta ocasión surgió la asociación Cruz Roja. Gracias a sus labores de asistencia a enfermos, desinfección y fumigación y también a la creación de un hospital de coléricos en el edificio del Faro por parte del Ayuntamiento se puso fin a la epidemia rápidamente.

Fuente: Revista Canelobre, nº5 (1985)

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Clasificado en: Cultura, Historia, siglo XIX
Deja un comentario
  1. Luis dice:

    El Cólera es una enfermedad bacteriana, se enferma por beber agua o comida infectada con la bacteria, no se transmite de persona a persona.