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El carísimo error de Recursos Humanos en Dénia: el Ajuntament, obligado a pagar 50.000 euros y a readmitir a un trabajador

J. Justo Moncho

Periodista
07 de abril de 2026 - 12:02

El Ajuntament de Dénia ha recibido una notificación judicial que cuestiona duramente sus procedimientos internos en materia de recursos humanos. Una reciente sentencia condena a la administración local a reincorporar de forma inmediata al responsable de la sección sindical de CCOO, tras determinar que su cese, producido en febrero de 2025, vulneró derechos protegidos por la Constitución Española.

La resolución judicial no solo exige la vuelta del trabajador a su puesto, sino que impone una carga económica significativa para las arcas municipales. El consistorio deberá abonar 14 mensualidades y dos pagas extras pendientes, cifra que ronda los 40.000 euros, a la que se suma una indemnización adicional. En total, el Ajuntament de Dénia tendrá que desembolsar más de 50.000 euros de dinero público por lo que el sindicato califica como una gestión administrativa errónea.

Vulneración de derechos fundamentales y discriminación

El fallo judicial especifica que la administración dianense vulneró el derecho fundamental a la igualdad recogido en el artículo 14 de la Constitución. Además, la sentencia apunta a una discriminación derivada de la infracción de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Según la información facilitada por la organización sindical, se utilizaron datos médicos privados del empleado en su perjuicio, incumpliendo la normativa vigente de protección del trabajador.

Desde la Federación de Servicios a la Ciudadanía de CCOO PV subrayan que el empleador tiene la obligación legal de agotar todos los ajustes razonables ante una limitación física antes de extinguir un contrato. El sindicato sostiene que este escenario de búsqueda de soluciones nunca se produjo, señalando una presunta mala fe por parte del departamento de Recursos Humanos del actual gobierno de coalición de Dénia.

Exigencias al equipo de gobierno de Vicent Grimalt

Tras conocerse el dictamen, la organización sindical ha exigido al alcalde, Vicent Grimalt, que la reincorporación sea efectiva y se reconozca al afectado su condición de funcionario de carrera con antigüedad desde el año 2010. La reclamación incluye el pago íntegro de trienios y complementos desde abril de 2025, así como el acceso al grado correspondiente de la Carrera Horizontal Profesional tras 16 años de servicio en la institución.

Finalmente, los representantes de los trabajadores han instado al equipo de gobierno a no presentar recurso contra la sentencia. El objetivo de esta petición es evitar que el Ajuntament de Dénia continúe incrementando el gasto de fondos públicos por cada día de demora en el cumplimiento de la resolución. Asimismo, se ha solicitado una investigación interna para depurar responsabilidades sobre el funcionamiento del área de personal en este caso concreto.

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  1. Pedro dice:

    Dénia: cuando el urbanismo tapa el caos en Recursos Humanos
    Mientras el equipo de gobierno de Dénia se esfuerza en construir un relato épico sobre su modelo urbanístico, la realidad vuelve a irrumpir con la crudeza de los hechos: una sentencia judicial que desmonta, pieza a pieza, la gestión interna del propio Ayuntamiento.
    Porque más allá de discursos, planes estratégicos y artículos de opinión cuidadosamente redactados, hay una evidencia difícil de maquillar: el Ayuntamiento de Dénia ha sido condenado por vulnerar derechos fundamentales. Y no es una cuestión menor. Hablamos de una resolución que obliga a readmitir a un trabajador y a pagar más de 50.000 euros de dinero público por una actuación que, según el fallo, no solo fue incorrecta, sino contraria a la Constitución.
    Del relato al ridículo administrativo
    El contraste es tan evidente como incómodo. Mientras se acusa a terceros de “especulación”, “connivencia” o “falta de modelo”, la propia administración local incurre en errores de bulto en uno de los ámbitos más sensibles de cualquier institución: la gestión de su personal.
    ¿Dónde queda el rigor cuando se utilizan datos médicos de un trabajador en su contra?
    ¿Dónde está la supuesta responsabilidad institucional cuando se vulnera el principio de igualdad?
    La respuesta, por ahora, es preocupante: en ninguna parte.
    Un error que pagarán los ciudadanos de Dénia
    Más allá de la dimensión jurídica, hay una cuestión que debería encender todas las alarmas: el coste. Más de 50.000 euros que saldrán directamente del bolsillo de los vecinos de Dénia.
    No se trata de una inversión, ni de una mejora para la ciudad. Es el precio de una mala gestión. De decisiones erróneas. De una falta de control que ahora se traduce en un perjuicio económico real.
    Y conviene recordarlo: cuando una administración paga por sus errores, en realidad no paga la administración. Pagan los ciudadanos.
    Silencio político y ausencia de responsabilidades
    Lo más llamativo no es solo la sentencia, sino la reacción o más bien la ausencia de ella. No hay autocrítica. No hay explicaciones claras. No hay, de momento, responsabilidades políticas asumidas.
    Se exige transparencia a otros, pero se practica la opacidad en casa.
    Se habla de futuro, pero se gestionan mal los problemas del presente.
    Y así, poco a poco, el discurso institucional pierde credibilidad.
    Cuando gobernar deja de ser gestionar
    El caso pone sobre la mesa una cuestión de fondo: ¿está el equipo de gobierno más centrado en construir un relato que en gestionar con eficacia?
    Porque gobernar no es redactar artículos ni lanzar mensajes grandilocuentes.
    Gobernar es tomar decisiones correctas, respetar la ley y asumir las consecuencias cuando se falla.
    Y aquí se ha fallado. Y de forma grave.
    Una credibilidad en entredicho
    La sentencia no es solo un revés judicial. Es un síntoma.
    El síntoma de una administración que exige mucho hacia fuera, pero falla hacia dentro.
    Dénia no necesita relatos.
    Necesita gestión, rigor y responsabilidad.
    Porque cuando un Ayuntamiento vulnera derechos fundamentales y lo paga con dinero público, el problema ya no es técnico.
    Es político.

  2. Javier dice:

    Yo me equivoco el pueblo paga como siempre no hay responsables?-