Desde mediados de septiembre, los alcorques y jardineras de la plaza del Ayuntamiento están cambiando su fisionomía. Este verano el Ayuntamiento retiraba el césped artificial que desde la remodelación de la plaza, en 2011, decoraba las zonas ajardinadas, y desde hace un par de semanas trabajan en la instalación de una nueva decoración.
Se trata de una decoración más rústica que proviene de la historia de la plaza: los adoquines que hasta la remodelación formaban parte de aquel empedrado tan particular. Ahora, esas antiguas piezas están siendo colocadas en las jardineras con un objetivo fundamental, evitar la suciedad y los malos olores que generaba el césped artificial.
Según explicó el concejal de Parques y Jardines, Josep Crespo, esta medida se ha tomado para responder a las peticiones de los vecinos, que se quejaban especialmente del olor a orín canino que generaba el antiguo césped. El concejal explicó que la asociación de hosteleros Aehtma apoyó esta petición por una cuestión de salubridad.








Parece ser que no se hace nada sin la aprobación de la Asociación de Hostelería.
Quizá por eso tenemos las aceras, las plazas y los paseos ocupados permanentemente por mesas y sillas para mayor beneficio de los hosteleros y detrimento de la calidad de vida de todos los ciudadanos y además con el pago de cuotas irrisorias cuando no están exentos.