Agentes de la Policía Nacional, en colaboración con la Polizia di Stato italiana, han detenido a un total de 34 personas pertenecientes a entramados criminales itinerantes, presuntamente dedicados al robo de relojes de alta gama durante la época estival en enclaves turísticos como Ibiza y la Costa del Sol. El dispositivo especial, que inició en enero, ha logrado esclarecer 28 delitos de robos con violencia, y Dénia ha sido identificada como un punto marítimo clave para neutralizar la vía de escape de los delincuentes.
Balance de una operación coordinada
La Policía Nacional puso en marcha un operativo especial durante la época estival para combatir las organizaciones criminales itinerantes. Se han esclarecido 28 delitos de robos con violencia y pertenencia a grupo criminal, identificándose ocho grupos. Además, se han imputado cinco delitos de falsedad documental, uno de receptación y uno de lesiones. La operación ha resultado en la detención de 34 personas.
Hasta el momento, se han recuperado seis relojes de marcas de reconocido prestigio, valorados en más de 450.000 euros, habiéndose entregado uno de ellos a una víctima. Las tasaciones individuales de las piezas recuperadas oscilaban entre los 20.000 y más de 450.000 euros.
Entre los efectos intervenidos se encuentran:
- Cinco vehículos (un turismo y cuatro motocicletas).
- 14 placas de matrícula fraudulentas (dos italianas y 12 españolas troqueladas o dobladas).
- Un inhibidor de frecuencias.
- Cuatro documentos de identidad y permisos de conducir falsos.
- Diversos dispositivos de telefonía móvil.
Dénia, punto estratégico en la logística criminal
El operativo concentró sus esfuerzos en enclaves de turismo de alto nivel adquisitivo como la isla de Ibiza (Islas Baleares) y la Costa del Sol, con especial foco en Marbella y Estepona (Málaga). La estrategia de control se extendió a nodos logísticos y de tránsito clave, incluyendo Barcelona —donde varias células mantenían bases operativas—, Madrid —núcleo de enlace y receptación—, Palma de Mallorca y puntos marítimos como Dénia. Esta cobertura geográfica integral fue fundamental para neutralizar la vía de escape de los autores y cortar el circuito de salida de los efectos hacia el mercado negro internacional.
Modus operandi: violencia y sofisticación
Las células criminales seguían patrones comunes, caracterizados por el desplazamiento estacional a zonas turísticas por períodos cortos y el regreso inmediato tras los robos. Algunas bandas, con apariencia de turistas en Ibiza, contaban con una estricta división de funciones, incluyendo ojeadores que localizaban víctimas, ejecutores que sustraían los relojes mediante tirón, conductores de motocicletas para la fuga y vehículos de alquiler para apoyo logístico.
Otras bandas, con base logística principal en Barcelona y desplazamientos a Ibiza y la Costa del Sol, utilizaban una violencia física intensa sobre las víctimas, incluyendo la técnica del mataleón y agresiones directas con cascos de motocicleta. Para garantizar su impunidad, estas organizaciones empleaban documentos de conducir y de identidad falsos, matrículas dobladas o manipuladas, prendas de ocultación y, en algún caso, un inhibidor de frecuencias.
Actuaciones destacadas y recuperación de joyas
Uno de los operativos más significativos en Ibiza permitió interceptar en el aeropuerto a varios miembros de una célula cuando intentaban embarcar hacia su país de origen con un reloj de lujo valorado en más de 450.000 euros. En otra actuación, se arrestó a un grupo a las puertas de una discoteca ibicenca tras sustraer un reloj de 50.000 euros.
En la Costa del Sol, a finales de julio en Marbella, cuatro delincuentes asaltaron a un turista en la entrada de su vivienda para arrebatarle su reloj. Las pesquisas llevaron a su localización y arresto en Estepona, donde se recuperó el reloj y la ropa utilizada. A finales de agosto, controles preventivos en puertos y aeropuertos permitieron arrestar a otras 20 personas antes de que pudieran abandonar las islas.
La investigación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones.






