Esta noche, cuando las luces del auditorio del Centro de Convenciones Internacionales de Barcelona se atenúen y la música empiece a sonar, Dénia no será una simple espectadora de la gran gala del cine español. En esta edición de los Premios Goya, nuestra ciudad respira una agitación distinta, la de quien se sabe protagonista de una historia que trasciende las fronteras de la comarca. No es solo una cuestión de alfombras rojas; es la confirmación de que el esfuerzo creativo que nace bajo el perfil de nuestra montaña tiene hoy un peso industrial indiscutible en el panorama nacional.
La ciudad, que durante décadas ha sido el escenario de fondo para producciones ajenas, ha decidido este año ocupar su propio asiento en la primera fila. Esta transformación no es fruto del azar, sino de un proceso de maduración cultural. Dénia ha pasado de ser un decorado a ser una fábrica de contenidos, donde nombres propios y productoras locales compiten de igual a igual con los nombres más potentes de la industria cinematográfica.
El primer gran foco de atención se centra en la categoría de Mejor Cortometraje Documental. Allí, la productora Montgó Films, liderada por Carlo D’Ursi, ha conseguido que «El Santo» se cuele entre los finalistas. Lograr una nominación en esta categoría es una proeza que requiere una factura técnica impecable y una narrativa con identidad propia. Al igual que esos proyectos locales que comienzan de forma discreta para acabar navegando por todo el mundo, Montgó Films ha demostrado que el origen no limita el alcance de una obra si existe una visión clara y profesional detrás.
El sello del Montgó y la conquista del formato corto
La nominación de «El Santo» es el reconocimiento a un trabajo minucioso. La industria del cortometraje en España es un terreno fértil pero extremadamente competitivo, donde la creatividad debe suplir a menudo la ausencia de presupuestos millonarios. Sin embargo, la propuesta de D’Ursi ha logrado destacar por su solidez. Este éxito recuerda la excelencia que otros dianenses han alcanzado en campos tan distintos como la gastronomía o la industria naval: la clave reside en llevar la esencia local hacia una exigencia profesional internacional.
Para la ciudad, tener una productora “con su nombre” en la lista de candidatos es un hito. Es la reivindicación del talento que se gesta en los despachos y platós de la zona, demostrando que Dénia es capaz de producir cultura de alta intensidad. No se trata solo de un corto; es una tarjeta de visita que posiciona a la Marina Alta como un núcleo de producción cinematográfica serio y respetado por los académicos de la industria estatal.
Pero la presencia local no se agota en el metraje breve. La mirada se desplaza también hacia una de las producciones más ambiciosas del año: «La Cena». Esta película llega a la gala envuelta en una enorme expectación, ostentando ocho nominaciones en las categorías más relevantes, incluyendo la de Mejor Película. Es aquí donde el nombre del actor dianense Óscar Lasarte cobra una relevancia fundamental. Aunque este año se haya quedado a las puertas de la nominación individual, su papel en esta obra que se ha convertido en una de las favoritas para llevarse los premios principales ya de por sí es un enorme premio.
Óscar Lasarte: el talento dianense en la película del año
La presencia de Lasarte en una producción de tal calibre sitúa al intérprete en la primera línea de la escena actual. Lasarte ha sabido navegar las dificultades de la profesión hasta anclar en uno de los proyectos más sólidos del ejercicio cinematográfico. Su interpretación no es un hecho aislado, sino la punta de lanza de una generación de intérpretes locales que han decidido que el mundo es su escenario.
Esta noche será, por tanto, una celebración colectiva. En los rincones de la ciudad se hablará de planos, de guiones y de cabezones. La gala es el escaparate, pero lo importante es el camino recorrido para llegar hasta allí. La presencia de Montgó Films y de Óscar Lasarte en el epicentro del cine nacional es la prueba de que el tejido cultural de la ciudad es robusto y tiene una proyección de futuro envidiable.
A medida que se acerque la medianoche y se desvelen los ganadores, la tensión irá en aumento. Independientemente de si el «cabezón» termina viajando hacia nuestra comarca, el triunfo es ya una realidad tangible. Dénia ha demostrado que puede competir en la liga de los grandes, manteniendo su esencia pero con una profesionalidad que no admite dudas.









Hace años también se llevó el Goya “Regaré con lágrimas tus pétalos”, cuyo director también es de Dénia. Bravo bravísimo por los ganadores y nominados.