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De Dénia a Hollywood: el operador de fotografía que rodó a Brigitte Bardot en Almería

04 de enero de 2026 - 08:00

La historia del cine se explica tanto por sus estrellas como por quienes, lejos del foco, hicieron posible la maquinaria. En esa zona de sombra —la del trabajo técnico, el oficio y la logística— aparece una figura singular: John Cabrera, un profesional de estricta formalidad británica que acabó convertido en un conducto clave de la influencia de Hollywood en la España franquista, un régimen definido por el control cultural.

Su trayectoria, reconstruida por los investigadores Toni Reig y Miquel Forna en el libro Dénia, ciutat de cine a partir de largas conversaciones con el propio Cabrera antes de su fallecimiento en Dénia en 2014, se completa ahora con una entrevista reciente mantenida con ambos autores, que permite observar desde dentro cómo funcionó ese trasvase de cine, dinero y conocimiento técnico.

John Cabrera nació en Liverpool (Reino Unido) el 14 de enero de 1925, hijo de padres originarios de Dénia (apellidos Cabrera Puig), dedicados al comercio de frutas y verduras en Inglaterra.

Aunque visitó España antes de la guerra, su vínculo con Dénia fue intermitente hasta que, ya mayor, decidió instalarse allí de forma definitiva. En el trato personal era descrito como un «clásico inglés», serio y metódico, una forma de estar que, unida a su dominio del inglés y el español, lo convirtió en una figura muy solicitada cuando las superproducciones internacionales comenzaron a rodar en España.

Cabrera entró en la industria cinematográfica con apenas 16 años. Tras un premio escolar que despertó su afición por la fotografía, su padre contactó con Bill Phylder, director general de Warner Bros en Inglaterra, quien facilitó su entrada en los estudios. Empezó desde abajo, realizando tareas auxiliares en plató hasta incorporarse como auxiliar de cámara. Su aprendizaje fue artesanal y directo, participando en producciones británicas como «Bell-Bottom George» y «El narciso negro», donde entabló amistad con una jovencísima Jean Simmons, aún antes de convertirse en estrella internacional.

La Segunda Guerra Mundial marcó de forma decisiva su formación. Desde el cine colaboró con el esfuerzo aliado, trabajando con Alfred Hitchcock en los cortometrajes «Bon voyage» y «Aventure Malgache», producidos por el Ministerio de Información Británico para la resistencia francesa.

Más tarde, como operador cinematográfico integrado en el ejército británico, formó parte del equipo que documentó el «Desembarco de Normandía» y otras operaciones clave, registrando miles de metros de película que hoy forman parte del archivo visual del siglo XX. Permaneció vinculado al ejército hasta 1947, incluso como fotógrafo del general Montgomery.

Tras la guerra se incorporó a Technicolor, donde se especializó en el cine en color mediante formación específica. Según el periodista Toni Reig, participó en rodajes internacionales como «La reina de África», bajo la dirección de John Huston y con Humphrey Bogart y Katharine Hepburn, y regresó a España en los años cincuenta, primero con «Penny Princess» y después como técnico de la compañía.

En 1958, el productor Samuel Bronston lo contrató como asesor y localizador, aprovechando su perfil bilingüe. Desde ese puesto localizó escenarios para grandes superproducciones y fue responsable de que Dénia se convirtiera en plató de «El capitán Jones», un gesto reconocido oficialmente por el ayuntamiento en un pleno de 1959.

Entre 1965 y 1990, ya como director de fotografía —a menudo de segunda unidad—, Cabrera trabajó en numerosas coproducciones internacionales y españolas. Uno de los episodios más recordados de esa etapa fue el rodaje del western «Shalako» en el desierto de Almería, donde filmó directamente a Brigitte Bardot y trabajó junto a Sean Connery. De Connery guardó siempre un «magnífico recuerdo», destacando su profesionalidad. La experiencia con Bardot fue muy distinta: Cabrera la describía, según Miquel Forna, como «muy extravagante», distante con el equipo y ajena al funcionamiento del rodaje. Recordaba que llegaba al set en un Rolls-Royce, acompañada de un chófer uniformado, que no se relacionaba con el resto del equipo y que su actitud —incluida su forma de vestir, a veces «medio desnuda»— resultaba chocante en el contexto de la España franquista.

En Dénia, según Toni Reig y Miquel Forna, Brigitte Bardot había aparecido por primera vez en la gran pantalla como joven secundaria en «Helena de Troya», estrenada en el Cinema Sol el 4 de septiembre de 1960, y su presencia fue regresando después de forma intermitente a las carteleras locales.

La trayectoria de Bardot, icono del cine francés de los años 50 y 60, ha vuelto a estar en el centro de la atención internacional tras su muerte el 28 de diciembre de 2025 a los 91 años, tal y como confirmó su fundación en un comunicado que recogieron medios de todo el mundo. Su legado, marcado por el estrellato, el activismo por los derechos de los animales y también por controversias sociales y políticas, fue objeto de homenaje y debate en prensa, redes y conversaciones culturales tras su fallecimiento.

Su carrera resume una paradoja histórica: mientras el régimen censuraba el cine, España se convirtió en una «universidad de cine» para técnicos locales gracias a los rodajes extranjeros. Cabrera terminó regresando a Dénia, cerrando el círculo vital de un hombre cuya huella no está en los carteles, sino en la estructura misma del cine moderno.

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Deja un comentario
  1. JOTA dice:

    Bardot un facha diran algunos aqui!

  2. Xavi dice:

    John cabrera hable una vez con el de filmar soy aficionado y me trato muy bien era un caballero super educado rip.