La Vía Verde de Dénia ha dado un giro visual definitivo en las últimas horas para tratar de cerrar la controversia generada por sus recientes obras de mejora. El sendero, que conecta el municipio con Els Poblets y El Verger, ha dejado atrás el polémico tono negro del alquitrán para adoptar un acabado en blanco, una tonalidad mucho más similar a la que presentaba el vial antes de iniciarse los trabajos de repavimentación.
Esta intervención da respuesta al revuelo social y político que causó la imagen inicial del proyecto, aunque ya se advertía desde el consistorio que todavía no estaba acabado. El nuevo firme busca integrar mejor el camino en el entorno agrícola que atraviesa, marcado por campos de naranjos y la silueta de Segaria, devolviendo al trazado ese carácter de sendero natural que históricamente han disfrutado caminantes y ciclistas. Con este cambio de pigmentación, el equipo de gobierno formado por PSPV y Compromís atiende también una de las principales preocupaciones técnicas: el sobrecalentamiento del asfalto durante los meses de verano.
Una solución frente a las críticas y las altas temperaturas
El uso de asfalto convencional en una zona concebida como un pulmón verde despertó duras críticas por parte de la oposición. El Partido Popular de Dénia denunció públicamente que la actuación transformaba la esencia del espacio, convirtiéndolo en una infraestructura más propia de una «carretera convencional» que de un vial sostenible. Los populares alertaron sobre el riesgo que suponía el color negro para el confort de los usuarios, especialmente familias y deportistas, debido a las temperaturas que podía alcanzar el suelo en pleno sol.
Con la aplicación de esta nueva capa clara, se pretende reducir el impacto térmico y mejorar la sostenibilidad de la ruta. Esta adecuación forma parte de un proyecto de mayor envergadura financiado con un millón de euros procedentes de los fondos Next Generation de la Unión Europea. El objetivo principal de la inversión es frenar el deterioro que sufría el firme original, mejorar la señalización y garantizar la accesibilidad total, siendo ahora un trayecto apto para personas con movilidad reducida en sus más de 6 kilómetros de recorrido.
Mejoras en infraestructuras y servicios de la vía
Más allá del cambio de color del suelo, la adecuación integral de la Vía Verde de Dénia contempla la renovación de las cinco áreas de descanso con mobiliario fabricado a partir de materiales reciclados. Las concejalas de Territorio, Maria Josep Ripoll, y de Medio Ambiente, Sandra Gertrúdix, destacaron que el proyecto no solo se limita a la estética, sino que incorpora servicios largamente demandados por la ciudadanía.
Entre las novedades más destacadas del proyecto se encuentra la instalación de entre 50 y 60 farolas solares con luminarias LED en puntos estratégicos como cruces y áreas de descanso, garantizando así una mayor seguridad durante las horas de menor visibilidad. Junto a esta medida, se contempla la creación de nuevos puntos de agua potable a lo largo de todo el sendero, atendiendo una de las demandas históricas de los usuarios. Asimismo, la modernización del vial incluye la incorporación de estaciones de carga para bicicletas y patinetes eléctricos, que contarán además con máquinas de aire para inflar ruedas. Finalmente, la intervención se completa con la plantación de 793 árboles de especies autóctonas, como moreras y almeces, una medida orientada a aumentar las zonas de sombra y favorecer el drenaje natural del suelo en todo el trazado de Dénia.
Con estos últimos retoques en el pavimento, la Vía Verde encara la recta final de su transformación, buscando mantener su identidad como el principal eje de conexión no motorizado de la zona norte de la comarca, facilitando el acceso a las playas de Les Marines de forma segura y respetuosa con el medio ambiente.









