Dénia intentó cambiar anoche nuevamente las calabazas de plástico y los tópicos importados por el imaginario propio de la tierra. No lo consiguió, y a la vez les salió de miedo. Cientos de familias llenaron la calle al caer la tarde, con los más pequeños luciendo disfraces de vampiros, brujas y espantacriatures, para sumarse a una Nit de les Ànimes que logró abarrotar muchos puntos de la ciudad. El centro urbano recuperó ese pulso ruidoso y festivo de las grandes citas convirtiendo en el principal reclamo la mitología valenciana.
Aunque el plato fuerte se concentró con la caída del sol, la actividad empezó a fraguarse a mediodía. En las instalaciones de Joventut, decenas de niños pasaron la mañana montando figuras de terror en los talleres de LEGO, mientras en la biblioteca municipal las voces de Paco Bertomeu y Davinia Lekeux reunían a un público muy atento alrededor del cuentacuentos «El tresor de l’Encantada».
Monstruos tradicionales y carreras por Marqués de Campo
La verdadera marea humana se formó a partir de las cinco de la tarde. El tramo del carrer de la Via entre Diana y Carlos Sentí fue un hervidero de padres acomodando capas y retocando maquillajes de última hora. Puntual, la comitiva del pasacalle de monstruos valencianos arrancó su marcha entre aplausos y algún que otro susto de mentira, enfilando la plaça de Maria Hervás y adentrándose por Marqués de Campo, Sandunga y el carrer de la Mar.
El pasacalle de monstruos valencianos avanzando por las calles del centro ante cientos de asistentesEl desfile terminó en una plaça del Consell completamente llena. Allí, los animadores subieron el ritmo con una coreografía que sirvió de calentamiento para la minidisco infantil. La fiesta no se quedó quieta: un aquelarre cooperativo movió de nuevo a la multitud en dirección a la plaça de l’Ajuntament. Para inmortalizar el momento, cinco puntos estratégicos —la Glorieta del País Valencià, la plaça del Convent, Maria Hervás, el Mercat Municipal y la propia plaza del consistorio— acogieron photocalls donde las colas fueron constantes durante horas.
De «La Purga» en Joventut a la música en Quatre Cantons
Los adolescentes tuvieron su propio espacio lejos del ambiente más infantil. En la Sala Polivalent de Joventut, tras una concentración previa en el exterior, se celebró el juego de rol en vivo «La Purga», una propuesta para mayores de 14 años que mantuvo a los participantes en tensión constante hasta cerca de las diez de la noche.
A esa misma hora, la fiesta en la calle afrontaba su recta final. Un nuevo desfile partió desde Quatre Cantons para reconducir a los asistentes hacia la plaça del Consell. Tras una última coreografía nocturna, una discomóvil temática tomó los mandos para estirar el baile hasta la medianoche, cerrando una víspera de Todos los Santos donde Dénia apostó con éxito por sus propias leyendas.
Y, pese a toda la acertada programación, siguió echándose de menos el pasaje del terror que este año ha desaparecido de la fiesta, más concretamente el Túnel del terror que era un gran elemento diferenciador de la ciudad con muchas papeletas de convertirse en un evento tradicional. Pero, por razones que en la calle cuestan de entender, en Dénia se ha instaurado la creencia de que el adulto no quiere participar en una fiesta de disfraces. Primero se retiraron los concursos y demás actividades para ellos del Carnaval, dejando solo la parte infantil. Ahora ha pasado lo mismo con la Nit de les Ànimes, dando carpetazo a su túnel para dejar únicamente las minidiscos, minipasacalles y todas las minicosas dirigidas a niños y jóvenes. A los adultos, más allá de los padres, les toca pasar miedo en privado.


































































































