Los conductores que acceden a Dénia desde la autopista tendrán que levantar el pie del acelerador dentro de muy poco. La Dirección General de Tráfico (DGT) está ultimando la instalación del que será el primer radar de tramo en la ciudad, un dispositivo diseñado para controlar la velocidad media en uno de los puntos con mayor volumen de vehículos del municipio. Aunque su puesta en marcha es inminente, los plazos han sufrido algunas pequeñas modificaciones en los últimos días.
El sistema se ubicará exactamente en la CV-725, la principal vía de entrada a Dénia para quienes llegan desde la AP-7. Concretamente, las cámaras vigilarán los carriles en sentido hacia el casco urbano, abarcando un recorrido de casi tres kilómetros. Empezarán a leer las matrículas a la altura del punto kilométrico 1,3 y terminarán el control en el 4,15. El objetivo de esta medida es pacificar el tráfico en un sector que suele registrar bastante siniestralidad.
Un estreno que se hace de rogar
En un principio la intención era que este nuevo control de velocidad empezara a operar a finales de este mismo mes. Sin embargo, la Subdelegación del Gobierno confirmó la semana pasada que la instalación de los equipos se ha retrasado, por lo que de momento no hay una fecha marcada en el calendario para su encendido oficial. Solo falta colocar los dispositivos que captan las matrículas para dar el pistoletazo de salida definitivo a la vigilancia.
Eso sí, cuando llegue el momento de encender los focos, los conductores tendrán un margen de adaptación. Durante su primer mes de vida útil el radar funcionará en fase informativa. Esto significa que quienes pisen el acelerador más de la cuenta recibirán una notificación en casa avisando de la infracción, pero sin rastro de sanción económica ni pérdida de puntos. Una vez superado ese periodo de gracia las multas empezarán a tramitarse de forma ordinaria. Obviamente, el tramo contará con la señalización reglamentaria para advertir de su presencia con la suficiente antelación para que nadie se lleve un susto.
Cámaras en lugar de los flashes habituales
A diferencia de los aparatos tradicionales que te cazan al instante si pasas rápido por un punto concreto, este sistema no utiliza radares al uso. Funciona mediante un circuito de cámaras de grabación continua instaladas tanto al principio como al final del trayecto. El mecanismo identifica cada coche a la entrada, registra la hora exacta y hace exactamente lo mismo a la salida. Un ordenador cruza esos datos, saca la calculadora y comprueba cuánto tiempo se ha tardado en recorrer esa distancia exacta.
Si la velocidad media resultante respeta los límites de la vía, el sistema descarta la información y el viaje sigue sin mayor problema. Pero si el tiempo de paso es inferior al estipulado queda bastante claro que se ha ido más rápido de lo permitido, y es entonces cuando se activa la maquinaria para tramitar la correspondiente denuncia. Desde Tráfico defienden que este método garantiza una objetividad total, ya que elimina los fallos de lectura por circular en paralelo y demuestra que el infractor ha superado los límites porque, como señalan desde la Jefatura, «sin ninguna duda lo ha estado haciendo continuadamente».







Y los jabalíes también?