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Alberto Muñoz, dianense que intentará batir el récord de la vuelta al mundo hacia el oeste en el Maxicat Victoria: «Tengo ganas de que llegue, de afrontarlo»

Paula Márquez Bonet

Periodista
27 de octubre de 2024 - 08:00

Alberto Muñoz, dianense de 22 años, forma parte de la tripulación del catamarán Maxicat Victoria. Dirigido por el navegante español Alex Pella, forma parte del equipo que pretende batir el récord de la vuelta al mundo hacia el oeste, intentando conseguir el Trofeo Oceánico Elcano en 100 días, coincidiendo con el 501 Aniversario de la 1ª Circunnavegación.

El reto supondrá ir en contra de vientos y mareas y será todo un hito de la navegación. En esta entrevista, el dianense nos cuenta cómo llegó esta aventura hasta él, su pasión por los barcos y cuáles son los preparativos para este desafío, que esperan iniciarlo en noviembre del 2025.

PREGUNTA. Estudiaste arquitectura naval, ¿por qué esa carrera?

RESPUESTA. Así es, estudié arquitectura naval en Inglaterra y acabé hace un año. Bueno, estudié eso porque me apasionan los barcos desde que era pequeño, llevo toda la vida navegando y me gustaba mucho la parte técnica (las mates, la física…), sabía que quería hacer una ingeniería. En mi casa siempre se me ha dicho «tienes que hacer una carrera, elige la que sea», entonces junté la vela con la arquitectura y la ingeniería.

Tuve la oportunidad de irme a Inglaterra y ahora que he acabado fue una decisión increíble, estoy muy contento de haber hecho esto.

P. ¿Tu pasión por los barcos viene de familia?

R. No, mis padres no navegan; aunque sí que es un poco por tradición familiar el apego al mar. Ahora, gracias a mí, ha sido al revés: se han comprado un barquito pequeño y están super enganchados.

Pero no, simplemente fue que empecé a navegar cuando era pequeño en el Club Náutico como extraescolar y acabó calando y siendo mi pasión.

P. ¿Cómo llega esta aventura hasta ti?

R. Es un poco larga la historia, pero surge de mi relación con Alex. Yo conocí a Alex hace ya bastantes años, ocho o nueve, y bueno, pues fuimos mejorando la amistad, empecé a navegar con él en un barco clásico que tiene junto con sus hermanos y, al final, cuando le surgió este proyecto, me contactó.

P. ¿Te pensaste detenidamente si querías formar parte del proyecto o aceptaste de inmediato?

R. No, para nada, fue una llamada y me dijo «oye, llámame si quieres la semana que viene y tal» y le dije que no, que le decía que sí al momento. Justo me pilló que yo estaba acabando la carrera, me quedaban 4 meses o así, entonces le dije que iba a esperar a acabar la carrera. Puse en stand by el máster y los diferentes planes que tenía y me vine a hacer esto sabiendo con la certeza absoluta que era lo correcto.

P. ¿Cuánto llevas ahora con el Maxicat Victoria?

R. Pues el barco lo compramos hará un año y medio.

P. ¿Qué tal el inicio? ¿Te has incorporado con facilidad al equipo?

R. Sí, súper bien, es un equipo muy pequeño, todos somos apasionados del mar. Tenemos a Lalou y Álex que son unos referentes tanto para Alejandro como para mí, que somos la parte joven de la tripulación. Luego están Delphine y Frank, que nos ayudan un poco con la logística en tierra, y tres personas más que son Manuel, Pablo y Pilar que también, desde el primer día, integración total y muy buen rollo.

Ha sido súper fácil, no ha habido momentos de cuestionarse si estabas en el sitio correcto, muy bien, en este aspecto inmejorable.

P. ¿Cómo se vive en un barco?

R. Ahora, como el barco está en Dénia, vivo en casa, es una cosa que no pensaba que me fuese a ocurrir tan pronto; el resto de la tripulación están ubicados. Es guay porque acabamos del barco, cada uno se va a su casa, hace su vida… está bien un poco salir del barco.

Respondiendo a la pregunta, cuando estamos navegando, bueno, a nosotros nos gusta, nos dedicamos a esto y a mí me encanta. Cambia mucho, tienes que romper un poco con el día a día de tierra: no duermes el mismo tiempo, no comes al mismo tiempo, el ritmo y la rutina son muy diferentes, pero bueno, a mí me encanta, es otro modo de vivir.

P. ¿Qué tal la convivencia con los compañeros?

R. Muy bien. Siempre hay, a ver, pues los problemas de todos los barcos: a uno le cuesta más levantarse, uno es más ordenado que el otro… Pero la verdad es que todos nos entendemos, intentamos decir cuando tenemos un problema y no hay ningún conflicto grave; con las cuatro tonterías que ha habido enseguida lo hemos resuelto.

P. ¿Qué preparativos hay que realizar para un viaje así?

R. El barco tiene 25 años y es un barco con el que vamos a hacer un desafío de actualidad, un reto realmente importante. Al ser un barco viejo, le estamos dando una segunda vida a este objeto.

Cuando nosotros lo recuperamos lo habían «acrucerado», lo habían hecho a confort, se habían metido sistemas que realmente no nos sirven de mucho. Cuando cogimos el barrio dijimos «vale, tenemos este tiempo hasta la vuelta al mundo, vamos a ir poco a poco revirtiendo el barco a lo que era y adaptándolo a nosotros», a las necesidades que tenemos.

En estas últimas modificaciones, lo que hemos hecho ha sido quitar la hidráulica: el barco lleva un sistema de hidráulica con el que mueves los winches y eso no está permitido por el récord, no lo homologan porque tiene que ser todo de fuerza humana. Hemos hecho un híbrido para poder prescindir de esa hidráulica, eso es un poco el cambio más importante de estos últimos dos meses de cara al próximo reto.

Antes, por ejemplo, estábamos volviendo a montar las velas, que se mandarán a la velería para hacer chequeos y retoques y reforzar un poco. Luego pues hemos añadido otro sistema de seguridad (como un backup de antenas)… y bueno, muchas cosas, la lista es inmensa, podría estar hablando 20 minutos. Estamos continuamente mejorando el barco, cambiando y siguiendo con la lista esa tan grande que tenemos para dar la vuelta al mundo.

P. ¿Te llevas algún objeto personal para que te dé suerte en esa vuelta al mundo?

R. No, la verdad es que no (se ríe), no tengo así nada a lo que le tenga mucho apego.

P. ¿Tienes miedo en algún aspecto ante este reto?

R. No, creo que el miedo te frena. Hay cosas que te dan respeto, hay cosas que las piensas y dices «hostia, cuando esté ahí»… pero no lo afrontas con miedo, tampoco diría con inquietud… diría como con ganas de que llegue, de afrontarlo.

También vamos con Alex y Lalou, que son personas con un montón de experiencia. Es algo que estamos preparando, somos conscientes de lo que vamos a hacer, entonces creo que no debería haber miedo. Obviamente habrá sorpresas, pero no hay nada que desconozcamos.

P. ¿Qué tienes pensado hacer después de este reto?

R. No tengo ni idea, no lo sé, me gustan muchas cosas: esto me apasiona, lo que he estudiado, me apasiona. Ahora no estoy ejerciendo de arquitecto naval, pero estoy haciendo otras cosas que también me encantan. Entonces no lo sé, imagino que dando la vuelta al mundo, que son muchos días, lo pensaré. De momento tengo ideas, ahora, ¿cuál de todas haré primero? Ni idea.

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