El tema central de esta Edición Primavera 2024 Dénia Festival de les Humanitats era «el envejecimiento». Sin embargo, los ponentes de este evento han preferido hablar de «longevidad» en dos charlas que han tenido lugar este jueves en el Auditorio del Centro Social de Dénia.
Bajo el título «Vivir y convivir con el envejecimiento», el filósofo Nobert Bilbeny ha querido destacar la idea de que «el hecho de ser viejo se trata de un juicio ajeno», que realiza la familia de ese anciano o el entorno social, aunque esa persona puede no sentirse a sí misma como «vieja».
Bilbeny ha señalado otro aspecto que conlleva el cumplir años: la vejez es como una segunda adolescencia. En este sentido, el pensador entiende esa etapa de la vida como un cambio en el cuerpo, en la mente y que también implica nuevas experiencias y proyectos.
Además, el ponente ha criticado que existe «una falta de contacto y aprendizaje hacia las personas mayores», que acaba siendo «una generación invisible» a pesar de la cantidad de personas de la tercera edad que hay en la sociedad.
Sin embargo, Bilbeny concluye que la vejez debería ser «como una primavera de la vida», buscando esa parte positiva: se puede decir lo que se piensa, se puede elegir con quién se quiere estar sin tanta presión, ya no importa depender del juicio de los demás y en general se permite a las personas ser más ellas mismas.
Xita Rubert, investigadora y docente de Literatura en la Universidad de Princeton, ha apoyado también la idea de este filósofo acerca del olvido de la generación de mayores. Lo comprobó en primera persona a partir de un proyecto con el que quería contar historias de personas de la tercera edad con demencia: cuando proponía escribir sobre estos temas se encontraba con la negativa de los medios de comunicación. «La literatura es el lugar donde contar estas historias, los secretos y tabúes de la sociedad, como la vejez», ha expuesto.
La escasa inversión en los mayores
Bajo el título «Una aproximación científica/sociológica a la longevidad», ha tenido lugar otra conferencia a cargo de María Ángeles Durán, Catedrática de Sociología y profesora del CSIC, y Josefa Ros, investigadora centrada en el estudio crítico del aburrimiento.
Ambas ponentes han coincido en la necesidad de invertir en la longevidad de las personas. En primer lugar, María Ángeles Durán ha explicado que muchos ancianos se ven obligados a tener que ahorrar para «poder sobrevivir» en la última etapa de sus vidas.
La experta ha denunciado que, por ejemplo, el sistema sanitario tan solo cubre un 5 % de las necesidades que tiene una persona que padezca Alzheimer: «Haría falta otro 95 % más, del que normalmente tiene que encargarse alguna mujer, ya sea familiar de la persona afectada o alguna cuidadora inmigrante con salarios insuficientes».
Por su parte, Josefa Ros, ha hablado de inversión en residencias para fomentar un modelo en el que las personas mayores tengan capacidad de decisión sobre cuestiones que afectan a su día a día y que las hagan salir del estado de aburrimiento al que se enfrentan con la rutina, más centrada en la seguridad que en el entretenimiento de los residentes.
La experta ha expuesto las consecuencias que provoca el aburrimiento en las residencias a través de un estudio propio: cambios de humor, reacciones violentas, personalidades retraídas, desordenes del sueño y alimenticios e incluso depresión e ideación suicida.








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