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El sueño hotelero de Dénia con salida a un mar que ahora es asfalto: el breve hito del Mar-Bella

28 de enero de 2024 - 08:00

Eran los inicios del turismo. Cuando, de hecho, ese turismo solo era un proyecto de Dénia que faltaba ver si cuajaba. Todo apuntaba a que así sería. Todavía no existían los grandes puertos náuticos y en la ciudad había más agua que asfalto. Pero el mar era un recurso que desde el principio aspiraba a ser explotado de cara a atraer al turista, y ese fue el principal reclamo de una de las iniciativas pioneras en este sentido: el olvidado hotel Mar-Bella.

La Dénia de los años 60 dista mucho de la actual. No ha pasado ni un siglo pero la transformación que sufrió durante esas décadas derivaron en una ciudad totalmente diferente. En los 60, el mar estaba más presente. La infraestructura portuaria todavía era muy arcaica y apenas se había desarrollado. Además, aún no existían los puertos náuticos privados que hay hoy. Entonces, ¿qué es lo que había? Pues eso, solo agua.

Muchas carreteras del litoral de la ciudad por las que circulan cientos de vehículos a diario no existían, y en su lugar solo estaba el Mediterráneo. Sobre todo en el sur del núcleo urbano, pues la última línea de tierra era prácticamente la carretera Dénia a Xàbia.

Fue ahí donde José Martí Ivars decidió ubicar uno de los primeros proyectos enfocados a un tipo de cliente muy concreto: el turista que busca sol y playa. Se llamaría Hotel Mar-Bella y, aunque partía de una idea que ahora se emula con éxito en un sinfín de destinos turísticos, su vida fue más corta de lo que se esperaba.

El hotel con puertas al mar

El Hotel Mar-Bella fue un pequeño proyecto con enormes aspiraciones. Logró la licencia en 1963 para poder construir un complejo con 10 habitaciones con vistas al mar. El encargado de plasmar la idea de Martí fue el arquitecto Eugenio Viedma, proyectando un edificio de dos plantas, arriba ubicando las habitaciones de los huéspedes y reservando la base para cocina, bar, salón social, comedor... Todas las comodidades. Y en el exterior una zona de recreo al aire libre donde estaba el principal atractivo del Mar-Bella: una salida directa al mar.

A día de hoy, el solar donde estaba ubicado se encuentra a muchos metros del agua. Por delante tiene una carretera, la que conduce a la rotonda del puerto deportivo Marina de Dénia, y también un ancho parking y toda la explanada del antes inexistente Real Club Náutico. Pero entonces solo había agua y un pequeño pantalán, a modo de terraza, que construyeron para el disfrute de los turistas.

La muerte prematura a las puertas del boom turístico

La situación era «magnífica», en palabras de un pretendiente que un par de años después propuso su adquisición para derribarlo y poner fin para siempre al Mar-Bella. Sí, lo tenía todo para triunfar, siendo uno de los primeros proyectos que buscaba a nuestro actual turista ofreciéndole una puerta directa al mar. No era un primera línea, era mucho más. Su terraza estaba en contacto con el agua. Pero no fue suficiente.

Se solicitó su demolición y en su lugar se proyectaba construir un bloque con ocho plantas además del bajo, en vez de solo dos. Un edificio destinado a viviendas, como ahora se alzan a su alrededor. «Una obra digna para la ciudad», prometían. El hotel desapareció no mucho después y el edificio tomó un nuevo rumbo, muy alejado del proyecto que tenía en mente su primer promotor. Y también, hoy en día, mucho más alejado del mar.

3 Comentarios
  1. Quino Sala dice:

    Y si no me equivoco, acabó siendo durante unos años, el bar «El Galeón» regentado por unos ingleses

  2. Miguel dice:

    Fascinante historia, muchas gracias.

  3. Miguel dice:

    Fascinante historia. Muchas gracias.


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