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Cómo afrontan los sanitarios las dificultades de esta crisis: los testimonios de dos enfermeros de Dénia

17 de abril de 2020 - 01:00

Profesionales sanitarios que viven el día a día en distintos centros hospitalarios, describen a Dénia.com cómo está siendo su trabajo y cómo les afecta personalmente y a sus propias familias. Las precauciones extremas y el dolor por las situaciones difíciles son el denominador común.

"El día a día en La Pedrera es muy diferente"

Toñi López es enfermera del HACLE (Hospital de Atención a pacientes Crónicos y de Larga Estancia) de La Pedrera, en Dénia desde su inicio. A pesar de su larga experiencia, ya que lleva desde 1986 ejerciendo en Dénia, ha notado que la situación ahora ha cambiado como nunca: "Cada paciente está aislado en su habitación, y solo pueden salir al pasillo de uno en uno, no pueden recibir visitas de familiares (tan solo por videoconferencia), y desde el centro se informa a las familias una vez por semana". Si tenemos en cuenta que La Pedrera es un hospital abierto y que cada día suelen hacerse actividades, el hecho del aislamiento se hace notar aún más. Como explica Toñi, "Esta es una situación difícil que produce mucha tristeza, y aunque la mayoría lo entiende, la realidad es que llevan un mes sin ver a su familia".

Tanto el personal sanitario como los pacientes cuentan con el apoyo psicológico que necesiten y además, no han tenido problema con el material de protección porque no están en la primera línea como otros hospitales. Según Toñi López, "en el único contacto que tuve con el caso positivo en COVID-19 que hubo en el centro, fui con todo el equipo EPI. También tuvimos una sospecha baja de posible caso positivo y se realizaron todas las pruebas con la protección adecuada, que viene a ser el doble de la protección de aislamiento a gotas". La política que sigue el Hospital de La Pedrera es, en caso de un positivo, trasladarlo a su hospital de origen, ya que los pacientes del HACLE son frágiles ante esta situación, corren un riesgo vital.

Cuando un sanitario llega a casa

Como cuenta la enfermera, el personal tiene buen ánimo y sigue a rajatabla el protocolo: "Personalmente no estoy preocupada por mí, pero sí por mi familia, tienes miedo a contagiarlos y eso es lo que me produce algo de ansiedad. En casa vivo con mi marido que pertenece al grupo de riesgo, y con mi nieto, al que cuidamos precisamente porque sus padres son anestesistas". López toma todas las precauciones: al entrar en casa, lo primero es dejar la ropa a lavar, ducharse, y después ya se permite entrar en contacto con su familia. En su coche no sube su nieto, y cada ocho días hace la compra para no exponerse más.

"Vivimos momentos de impotencia y frustración, pero seguimos adelante por todos"

Cuando Alberto Lozano llega a casa, la ropa que ha llevado al trabajo se queda en el maletero. Y no toma contacto con su familia hasta realizar todas las medidas higiénicas. Alberto es vecino de Dénia y ejerce como enfermero en el Hospital de la Vila Joiosa.

Este último mes ha estado como rotante: "Empecé a principios de marzo con la llegada de los primeros casos y se inició todo el cambio en el hospital para acoger a los positivos. Se anularon servicios para tener preparados nuevos espacios para lo que pudiera venir. Puedo decir que no se han colapsado las UCI ni se ha tenido que dejar de ingresar a un paciente por no ocupar las UCI". Alberto reconoce que cambió el protocolo y que pilló un poco desprevenidos a todos, lo que provocó algo de desorganización, pero nunca se perdió el control. Cada hospital se ha adaptado como ha podido dentro de sus recursos, y ahora la gente está más concienciada y la situación más normalizada, según explica el enfermero.

Según Lozano, "Esta situación que estamos viviendo es muy difícil: ves al paciente aislado, solo, sin poder ser acompañado por un familiar. En el caso de los fallecimientos es muy triste, sientes impotencia cuando se lucha mucho y el paciente no sale adelante, y además sus familias no han podido estar con ellos. Es una situación fría porque tú tampoco puedes tener ningún tipo de contacto. En mi caso, durante dos semanas hice diez turnos en los que hubo tres fallecimientos, y es frustrante ver cómo la gente se apaga, sientes impotencia absoluta porque ya no se puede hacer nada." El enfermero señala que es un cambio de actitud total, radical, que el personal sanitario vive momentos de saturación pero que siguen adelante por todos.

La ayuda psicológica a los sanitarios

Debido a la gran carga asistencial, sufrimiento emocional y estrés que sufren los profesionales sanitarios y pacientes ante esta situación del coronavirus, el Ministerio de Sanidad anunció la prestación de servicio psicológico para ayudar afrontar de una mejor manera el día a día.

Tanto Alberto como Toñi coinciden en que esta atención psicológica se presta a los profesionales y a los pacientes, "son unos cinco minutos de sesión y aunque al principio nos hacía gracia estos encuentros, ahora los vemos como un momento de desconexión y de tomar fuerzas para seguir con la jornada", explica el enfermero.

Por su parte, Lozano señala que ante la gran carga emocional que se vive desde dentro, "creo que muchos profesionales necesitarán ayuda psicológica para superar lo que están viviendo, sobre todo los que más contacto han tenido o tienen con los pacientes".

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